¡Estoy aquí, mundo!
En un pasar de mi carne por tu fuego
bañada de entusiasmo.
Porque aún arde la vida
y se serena conmigo.
Me estremece en el descanso
de mis tardes descaradas.
Enternece mis pensamientos de añoranzas,
soñadores de quimeras,
y me elevan
en un surtidor de irresistibles promesas.
¡Con su encantada paciencia por servir,
a su sierva... ¡Mi paciencia!
El tiempo apacienta
este 'ganado del Cosmos',
-¿Inteligente?-
Da alimento espiritual,
para nutrir de amor tanto silencio.
El Pastor está pendiente.
Hay en todo ser que la pretende,
esa fe ciega e indomable
que desconcierta al escéptico;
por ser de una efímera dicha que ilumina la vida
con farolillos de luceros,
como a mis tantas nadas de los egos ciegos
que pululan como polillas con bastón,
destruyendo la materia donde anidan.
Pero el sol sigue allí cada mañana
con la vehemencia deseada,
al abrigo de esas tardes mía.
Confía llegar donde se ama
y lo espero, no atareada entre mis cosas,
mansa, flemática y echando por mis hombros sus celajes,
desplegando un abrazo sonriente
hacia ese horizonte que me aguarda.
Australia Elisa Lattke Valencia
domingo, 28 de febrero de 2016
i se piensa ya olvidado,
quien se siente abandonado
porque el tiempo ....
del que pasa y no me dice prefiriendo ir de largo.
un pensamiento gastado. Quien olvida sus comillas
pasando se encomillado. De quien piensa sin pensar:
que lo ajeno aprovechado no se pierde en e olvido¿Se perderá en el olvido
quien lo piense ya sin dueño,
un axioma razonado,
y, quien lo pensó murió,
o, es un vivo aprovechado
por creer que se encontró
un pensamiento olvidado.
porque alguien lo perdió
Quien no respeta lo ajeno sin ponerle sus comillas
alattkeva *Esta misma versión y poema tb está en el primer blog hay un ligero cambio que he de revisar
viernes, 29 de enero de 2016
Nada tengo que no se tenga, nada me urge para llenarme. ¿Quieres mi alma?, ¡lléname vida de amor infinito a la partida!
*alattkeva
"Un gramo de comportamiento vale un Kg de palabras"
Me defiendo como puedo
de este mundo y no me fío
del constante desafío,
si me enredan no me enredo.
Cada ser tiene su credo,
y cada uno su verdad;
¡es una calamidad
tanto cruces de camino,
Si seguimos un destino,
¿todos llevan la verdad?
De gracia me siento llena
y voy vestida de invierno,
la vejez lleva su tiempo
con 'rebajas'y, ¡a docenas!
Sólo es poesía con su rima pero sin métrica ajustada en sus acentos. (...)
Quizá pueda hacer algo con ella, sin que pierda el sentido.
La hice hace quince años cuando no tenía idea cómo se hacía un soneto.
Tiene mucha labor. Podría desaparecer su esencia.
Me dicen: "déjala así, 'suena bien', es también poesía".
Buscando hallar un pensamiento frío
nunca pude saber cuánto te quiero, si me tienes en ellos prisionero,
encadenado al tiempo de extravío.
Moldeado fui por ti y aún sonrío
cuando sé a quien se lleva 'El barquero';
mas, aumenta mi amor así de austero
sin matar mi ilusión... por tu vacío.
Como ángel herido entre neblinas
de sueños terrenos, que me anulan,
nunca pude eludir mar de presagios.
Hoy, mis sombras de tardes mortecinas,
mensajeras calladas acumulan,
por las costas del alma, mi naufragio.
A. Elisa Lattke V. en: "Don Anselmo"
sábado, 5 de diciembre de 2015
I
Hay poemas que encienden
los ojos como ascuas,
porque nadie que ama de verdad
puede olvidar su estancia real,
su atadura secreta,
las hojas del ramaje,
la fronda que cobija,
el nido que ilusiona
ni el vuelo de esperanza.
Nadie que ama de verdad,
puede esconderse en el perfil del olvido
y ser desagradecido.
II
Quien sabe amar
sabe dónde se abren sus párpados
para recibir la luz de otra alma.
No entiende de olvidos,
ni de juegos vacuos
si sabe de las huellas de las estrellas.
No deja de habitar en lo imposible
aunque sea en los silencios;
y, en sus adentros, los segundos se cargan de los recuerdos.
Dios sigue y seguirá presente en lo aparente del vacío...
De vacíos se llena también la memoria
Porque, quien lo tiene en la loa,
lo lleva en el sueño
y en la distancia siempre está.
Él es todo tan nuestro como tuyo y mío, si un corazón lo siente.
III
Cada ser que sabe de las almas buenas,
se hace faro viejo para su propio naufragio;
sin embargo, por creer en lo Eterno,
es habitante de su espacio interior donde perdura lo infinito.
Mas nunca culmina su búsqueda ni su viaje,
vigila el tronco primigenio del árbol y su rama,
porque conoce sus fruto y a el se debe;
aunque pertenezca al crepúsculo que mira cada atardecer.
Se hace su estancia en la costumbre de hacerlo suyo,
como habitante de una isla, sorda y muda.
Donde el eco de su voz, es el sonido del mar que lo rodea.
IV
¡Ah, eterno argumento,
con un lejano murmullo de miríadas de estrellas,
¡allí se sigue escuchando el canto del ruiseñor y del jilguero!